jueves, 31 de enero de 2013

LA OPINION DE RORIGO VALENCIA QUIJANO


FELIPE GARCÍA, EL PASTOR NOCTURNO

Rodrigo Valencia Q
Especial para Proclama del Cauca


Ediciones Viento y Borra, en República Dominicana, ha publicado una antología personal del poeta caucano Felipe García Quintero, de ya reconocida trayectoria nacional e internacional. Poemas suyos han sido traducidos al italiano, portugués, inglés y francés. Aquí, él selecciona textos de sus obras “Vida de nadie”, “Piedra vacía”, y otras.

Sus palabras se quieren ir, pero se quedan; son llama de sombra que purga la sangre. La mirada se abisma, el despertar nombra lo ácido. Cualquier posible luna es triste, y si hay algún sol, húmedo. Por piel de huesos, los versos camellan el polvo, trampa del tiempo, reminiscencias de lo inhóspito que seca la tierra. La casa, penumbra, reclamo, huerta de humo. El silencio verba la ausencia, el grito aqueja la náusea, la respiración es ritmo de bruma; canta la ausencia con tono en presencia.

Las palabras de Felipe García remueven el polvo que somos, el estremecimiento que es todo despertar a la vida. Un nudo de quejas, música fúnebre en clave de noche. Poemas con fuerza de invierno, hojas caídas de otoño; poética existencial, de estados del ánimo, ronda el sujeto y su experiencia;  indica la sombra, el sino que no llega a la luz; el bien es tácito por dialéctica oposición existencial al mal; nunca es presente, nostalgias lo diluyen. El pastor cuida su noche con la espera de una luz lejana; nunca amanece. Su redil es finca donde la cosecha, de todos modos, lo busca pero se opone al silencio; es bella espera con miradas sedientas:

“Llevo en los bolsillos rotos de mi pantalón un trozo del cielo que perdí.
En mi voz canta un pájaro muerto y, a mi espalda, la sombra de la piedra que escuchó su muerte.
En mi vientre llevo el viento que deambula por las calles vacías.
Llevo esta condena de ignorar lo que escriben mis manos.”

Lluvia íntima, las palabras perduran en contra del sino; son voces que llevan la ley de lo sordo que suena, pensamientos en torno a lo cáustico, tinta aterciopelada del verbo.

La Caricatura de Colirio en El Farol


miércoles, 30 de enero de 2013

Estudiantes caucanos en riesgo por temblor


CULTURA DE LA ANTICIPACIÓN.

 ESTUDIANTES EN RIESGO 

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE


Los gobernadores, Secretarios de Educación y las Asambleas Departamentales, así como la ciudadanía en general, deben saber que muchas de las edificaciones  dedicadas a la educación ya cumplieron su ciclo vital, y que por efectos del tiempo, el uso, temblores de tierra, tormentas, sequias, invierno y las fallas geológicas… están a punto de desplomarse.
Un editorial de El Tiempo (26 de enero) intitulado Una cultura de la anticipación reporta un estudio sobre la “percepción del riesgo en Colombia”,  donde según fuentes del Banco Mundial y el Ministerio del Medio Ambiente, por ser Colombia un país geográficamente vulnerable a los terremotos, dice que el 83% de los colombianos en seis ciudades del país sienten que podrían perder la vida por un desastre natural, pero casi nadie ha “pensado” en tomar medidas de prevención.
Para darles un ejemplo, desde el 2011 Técnicos de la Secretaría Departamental de Salud del Cauca ordenaron el cierre inmediato del Colegio San Antonio de Padua de Timbío por peligro inminente de colapso, y un estudio de la Facultad de ingeniería de la Universidad del Cauca en el 2012 indica que el 90% de este edificio no soportaría un sismo de mínimas proporciones. Pero las respuestas de la alcaldía y el gobierno departamental se han quedado en reuniones, promesas, preocupaciones orales, displicencia, olvidos, delegaciones, actas inocuas, incapacidad administrativa, y… ¿soluciones reales? ninguna. Allí están, se volvieron a matricular 1.500 niños que junto a 60 docentes iniciaron su nuevo año escolar con la “espada de Damocles” sobre sus cabezas.
El editorial de El Tiempo hace un llamado urgente a las autoridades a tener una “cultura de la anticipación”, que nos permita dejar de lamentar tragedias anunciadas y mal llamadas naturales. Los gobernantes deben saber que asistir a una reunión y firmar un acta con la preocupación manifiesta, no puede ser excusa ante la ley para exonerarlos de su responsabilidad. 
Pero el caso del colegio de Timbío,  es tan solo un ejemplo frente la cantidad de planteles educativos que el Estado ha venido construyendo en los últimos ochenta años, y dejó al garete en su mantenimiento y adecuaciones. El Cauca necesita urgente un Plan de Salvamento para reconstruir o volver a construir instituciones averiadas o en peligro de caerse porque ya cumplieron su ciclo de uso.
Las comunidades educativas, que incluyen a los padres de familia, deben atender igualmente su responsabilidad frente a la vida de sus hijos. Hay que usar las herramientas legales como la tutela y los derechos de petición para exigirle a los gobernantes  que resuelvan de manera cierta la seguridad física de los niños, así como su derecho a la educación en planteles dignos. No denunciar, ni decir nada, es también tener un grado de responsabilidad frente a los desastres anunciados.

martes, 29 de enero de 2013

LA OPINIÓN DE HORACION DORADO ¿QUÉ ES UNA CIUDAD?


POR: HORACIO DORADO GOMEZ

¿Qué es una ciudad?

Un lugar con mucha gente. Un espacio público, abierto y protegido. Un lugar, es decir, un hecho material productor de sentido. Una concentración de puntos de encuentros. En la ciudad lo primero son los espacios circulatorios para las gentes,  los andenes, las   calles,  las plazas, los parques, los espacios colectivos, sólo después vendrán los edificios y las vías. El espacio público define la calidad de la ciudad, porque indica la calidad de vida de la gente y la calidad de la ciudadanía de sus habitantes. 
Por eso nos alegramos porque por  fin se ha cumplido el anhelo de Popayán de verse al menos, un poco libre. No hay duda, ahora podremos apreciar mejor la historia de la ciudad. Las relaciones entre los habitantes y entre el poder gubernativo y la ciudadanía se  expresan en la conformación de las calles, las plazas, los parques, los lugares de encuentro ciudadano, en los monumentos y estatuas de la ciudad. El espacio público es el conjunto de esos elementos – tanto si son calles y plazas así como,  áreas comerciales, equipamientos culturales es decir espacios de uso colectivo de la gente – que le permiten el paseo y el encuentro, en cada zona de la ciudad y le dan sentido a la diversidad social y cultural. En  pocas palabras,  el espacio público es principal elemento del urbanismo, de la cultura urbana y de la ciudadanía. Entonces, digamos alborozados que después de 30 años las autoridades que nos rigen han empezado a recuperar ese espacio físico, simbólico y político. Reiterando que después de tanto caramelo el espacio vuelve a ser actualidad pero esta vez en bien de Popayán y en beneficio de los que caminan la ciudad.


LA OPINIÓN DE HORACION DORADO ¿QUÉ ES UNA CIUDAD?


POR: HORACIO DORADO GOMEZ

¿Qué es una ciudad?

Un lugar con mucha gente. Un espacio público, abierto y protegido. Un lugar, es decir, un hecho material productor de sentido. Una concentración de puntos de encuentros. En la ciudad lo primero son los espacios circulatorios para las gentes,  los andenes, las   calles,  las plazas, los parques, los espacios colectivos, sólo después vendrán los edificios y las vías. El espacio público define la calidad de la ciudad, porque indica la calidad de vida de la gente y la calidad de la ciudadanía de sus habitantes. 
Por eso nos alegramos porque por  fin se ha cumplido el anhelo de Popayán de verse al menos, un poco libre. No hay duda, ahora podremos apreciar mejor la historia de la ciudad. Las relaciones entre los habitantes y entre el poder gubernativo y la ciudadanía se  expresan en la conformación de las calles, las plazas, los parques, los lugares de encuentro ciudadano, en los monumentos y estatuas de la ciudad. El espacio público es el conjunto de esos elementos – tanto si son calles y plazas así como,  áreas comerciales, equipamientos culturales es decir espacios de uso colectivo de la gente – que le permiten el paseo y el encuentro, en cada zona de la ciudad y le dan sentido a la diversidad social y cultural. En  pocas palabras,  el espacio público es principal elemento del urbanismo, de la cultura urbana y de la ciudadanía. Entonces, digamos alborozados que después de 30 años las autoridades que nos rigen han empezado a recuperar ese espacio físico, simbólico y político. Reiterando que después de tanto caramelo el espacio vuelve a ser actualidad pero esta vez en bien de Popayán y en beneficio de los que caminan la ciudad.


LA OPINIÓN DE HORACION DORADO ¿QUÉ ES UNA CIUDAD?


POR: HORACIO DORADO GOMEZ

¿Qué es una ciudad?

Un lugar con mucha gente. Un espacio público, abierto y protegido. Un lugar, es decir, un hecho material productor de sentido. Una concentración de puntos de encuentros. En la ciudad lo primero son los espacios circulatorios para las gentes,  los andenes, las   calles,  las plazas, los parques, los espacios colectivos, sólo después vendrán los edificios y las vías. El espacio público define la calidad de la ciudad, porque indica la calidad de vida de la gente y la calidad de la ciudadanía de sus habitantes. 
Por eso nos alegramos porque por  fin se ha cumplido el anhelo de Popayán de verse al menos, un poco libre. No hay duda, ahora podremos apreciar mejor la historia de la ciudad. Las relaciones entre los habitantes y entre el poder gubernativo y la ciudadanía se  expresan en la conformación de las calles, las plazas, los parques, los lugares de encuentro ciudadano, en los monumentos y estatuas de la ciudad. El espacio público es el conjunto de esos elementos – tanto si son calles y plazas así como,  áreas comerciales, equipamientos culturales es decir espacios de uso colectivo de la gente – que le permiten el paseo y el encuentro, en cada zona de la ciudad y le dan sentido a la diversidad social y cultural. En  pocas palabras,  el espacio público es principal elemento del urbanismo, de la cultura urbana y de la ciudadanía. Entonces, digamos alborozados que después de 30 años las autoridades que nos rigen han empezado a recuperar ese espacio físico, simbólico y político. Reiterando que después de tanto caramelo el espacio vuelve a ser actualidad pero esta vez en bien de Popayán y en beneficio de los que caminan la ciudad.